Puente General Belgrano: «No existe ningún riesgo de que pueda colapsar»

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Exjefe de asesoría técnica de Vialidad Nacional explicó que los tensores fueron reemplazados, que el hormigón se encuentra intacto y que las separaciones visibles en las juntas responden al diseño original.

El ingeniero José Adolfo Andriani, exjefe de Asesoría Técnica de Vialidad Nacional en la Vº región NEA, llevó tranquilidad respecto del estado estructural del Puente General Manuel Belgrano, que une las provincias de Chaco y Corrientes, al descartar que exista un riesgo de colapso por las condiciones actuales de la infraestructura.

En una entrevista radial, el especialista analizó las características de la obra inaugurada en 1973, las intervenciones realizadas durante sus más de cinco décadas de funcionamiento y los mecanismos de seguridad que permiten garantizar su estabilidad. «No existe ningún riesgo de que eso pueda colapsar», afirmó al referirse a las deformaciones que pueden observarse en determinados sectores del puente y que generaron preocupación a partir de videos difundidos en redes sociales.

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José Adolfo Andriani fue funcionario regional durante la presidencia de Mauricio Macri.
Andriani explicó que las separaciones visibles corresponden a las juntas de dilatación, elementos previstos en el diseño original para absorber los movimientos de la estructura provocados por los cambios de temperatura. «En días de mucho calor, la estructura se dilata y en días fríos se contrae. Esos movimientos los absorben las juntas», detalló, y aclaró que estas también permiten mantener la continuidad de la superficie de circulación.

 

 

 

 

Los tensores fueron reemplazados y el hormigón está intacto

El especialista recordó que el puente tuvo dos importantes intervenciones estructurales. La primera se realizó aproximadamente en 1986, cuando se ajustó la tensión de los cables de acero para corregir una deformación del tablero asociada al fenómeno conocido como fluencia lenta del hormigón.

La segunda intervención tuvo lugar en 1998, cuando Vialidad Nacional reemplazó los tensores originales por otros de mayor resistencia. «Los tensores del puente se cambiaron», remarcó Andriani, quien precisó que los nuevos cables cuentan con una protección de resina epoxi que evita el contacto directo con la humedad y reduce el riesgo de corrosión.

También explicó que las manchas oscuras visibles desde el exterior responden principalmente a la acción de la humedad y no constituyen, por sí mismas, una señal de deterioro estructural. «El hormigón del puente está intacto», aseguró, al recordar las inspecciones realizadas en el interior de las vigas cajón que forman parte de la estructura.

El mayor riesgo está en el tránsito fluvial

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Andriani señaló que uno de los principales riesgos externos para el puente está relacionado con la posibilidad de que una embarcación de gran porte impacte contra alguno de sus pilares. Recordó que, a lo largo de su historia, se registraron choques de barcazas que provocaron daños en elementos de protección, aunque explicó que un buque de grandes dimensiones podría generar un impacto considerablemente mayor.

Sin embargo, destacó que la estructura dispone de pontones flotantes ubicados en las proximidades de los pilares, tanto aguas arriba como aguas abajo, cuya función es absorber parte de la energía de una eventual colisión. En ese sentido, consideró importante mantener los controles sobre la navegación y las defensas existentes, especialmente ante la actividad del transporte fluvial en la región.

Una vida útil que depende del mantenimiento

Consultado sobre cuánto tiempo más puede funcionar el Puente General Belgrano, el ingeniero explicó que los 50 años habitualmente considerados en el diseño de grandes obras no representan necesariamente una fecha de vencimiento estructural. Según indicó, la durabilidad depende fundamentalmente de las inspecciones, el mantenimiento y las intervenciones correctivas que se realicen. «El paso del tiempo genera ciertas patologías que Vialidad Nacional controla y, cuando detecta algo, se genera alguna corrección», sostuvo.

También destacó que la estructura fue construida con hormigón pretensado, una tecnología que proporciona una elevada resistencia, y mencionó como ejemplo el puente internacional Paso de los Libres-Uruguayana, próximo a cumplir ocho décadas de funcionamiento. Finalmente, Andriani descartó comparaciones directas con el puente Morandi de Génova, Italia, que colapsó en 2018. Explicó que, pese a ciertas similitudes visuales, ambas obras responden a diseños estructurales diferentes.

El especialista insistió en que la continuidad de los controles técnicos y las tareas de conservación resulta fundamental para preservar la seguridad de una conexión estratégica para el tránsito y la actividad económica del Nordeste argentino. «El puente no está en riesgo de colapso ni nada por el estilo», concluyó, buscando despejar los temores sobre el estado de una de las principales obras de infraestructura de la región.

Diario Norte

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