«La Cuaresma nos invita a dejar entrar a Dios en la vida cotidiana»

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Tiempo litúrgico de reflexión y preparación

El padre Alberto Fogar explicó el sentido espiritual de los 40 días que preceden a la pascua y convocó a vivir este tiempo con compromiso y apertura.

Con el inicio de la Cuaresma el pasado Miércoles de Ceniza el pasado 18 de febrero, la Iglesia dio comienzo a uno de los períodos centrales del calendario litúrgico cristiano. Se trata de 40 días de preparación que culminan el Sábado Santo y anteceden al Domingo de Pascua, cuando se conmemora la resurrección de Jesucristo.

El párroco de la Iglesia Catedral reflexionó sobre el significado espiritual de la Cuaresma y los desafíos actuales de la fe.

Para el párroco de la Iglesia Catedral, padre Alberto Fogar, este tiempo «es conocido mundialmente y propuesto por la Iglesia como una oportunidad para reflexionar y hacer un balance de la propia vida» explicó en diálogo con NORTE TV.

«La Cuaresma nos ayuda a generar también como propuesta a la sociedad que Dios tiene algo que ver con la historia de los seres humanos. Es un tiempo donde se propone más la reflexión, el examen personal y también comunitario», expresó.

Fogar remarcó que el desafío espiritual actual pasa por la apertura interior. «El mayor desafío es la capacidad de la persona de tener apertura para dejar entrar este planteo de la vida, que no es otro planteo más sino dejar entrar a Dios en la vida de uno», afirmó.

El sacerdote señaló que, en un contexto atravesado por la tecnología y la inmediatez, la Cuaresma ofrece una pausa necesaria. «Se necesita algo más que programar todo con la inteligencia o con la técnica. Hace falta esa otra mirada y esa otra Palabra», subrayó.

Asimismo, destacó la importancia de la introspección y el silencio como prácticas saludables no solo desde la fe, sino también desde lo humano. «Detenerse unos minutos al día para el silencio y la reflexión es muy saludable, incluso desde el punto de vista psicológico», indicó.

Consultado sobre quienes esperan este período para retomar la práctica religiosa o mejorar su vida cristiana, Fogar fue claro: «Bienvenido sea cuando comience la experiencia, no importa cuándo. La Cuaresma es un tiempo fuerte que moviliza a la persona y la vuelve al eje de sus objetivos como cristiano».

También se refirió a las prácticas tradicionales de este tiempo: ayuno, oración y caridad. «Son medios para transformar nuestra vida. Pero el ayuno y la oración tienen que llevarnos a mayor amor hacia los demás. Si quedan en algo demasiado personal o intimista, no cumplen su objetivo», explicó.

En ese sentido, la Cuaresma no solo interpela la dimensión individual sino también la social. El llamado a la conversión implica revisar actitudes, vínculos y responsabilidades en la vida cotidiana. En tiempos marcados por la incertidumbre y las tensiones sociales, la propuesta cristiana invita a recuperar valores como la solidaridad, la empatía y el compromiso con el prójimo, entendiendo que la transformación personal también tiene impacto en la comunidad.

Finalmente, el párroco invitó especialmente a quienes están alejados de la Iglesia a aprovechar este momento. «Es un tiempo de gracia, donde Dios convoca. Es una buena oportunidad para regresar», concluyó.

Diario Norte

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