Ángeles del Puente: cumple tres años de servicio

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los angeles del puente

El 6 de agosto, Los Ángeles del Puente cumplen tres años de servicio, En este tiempo, casi que duplicaron el voluntariado.

«Siempre hay esperanza»: el grupo que salvó 313 vidas y hoy moviliza a más de 700 voluntarios

A días de cumplir tres años de trabajo ininterrumpido sobre el puente General Belgrano, la organización creada por los pastores Gustavo Almirón y Rocío Telechea cuenta con una casa de rehabilitación y se convirtió en un actor clave en la prevención del suicidio en la región.

Hace casi tres años, un grupo de voluntarios decidió que ninguna persona debía sentirse sola en el momento más difícil de su vida. Aquella iniciativa, nacida desde una iglesia de Corrientes y sostenida únicamente por el compromiso solidario, hoy se transformó en un movimiento integrado por más de 700 personas que patrullan las 24 horas el puente General Belgrano con una misión clara: salvar vidas. «El mes que viene (6 de agosto) cumplimos tres años y, gracias a Dios, ya rescatamos a 313 personas», resumió Gustavo Almirón, pastor, contador y fundador de Los Ángeles del Puente, junto a su esposa Rocío Telechea, pastora y bioquímica.

En diálogo con NORTE Play, Almirón repasó el crecimiento de una organización que no solo interviene en situaciones de crisis, sino que además acompaña a quienes fueron rescatados mediante un proceso de rehabilitación y seguimiento. «Armamos una casa de rehabilitación donde muchas de las personas que rescatamos continúan su tratamiento. Cinco de ellas ya están completamente recuperadas y hoy son voluntarios de Los Ángeles del Puente. Salvan vidas contando su propio testimonio», destacó.

De 250 a más de 700 voluntarios

Ángeles del Puente en acción: en poco menos de tres años de voluntariado ya rescataron a 313 personas.

Lo que comenzó en agosto de 2023 con 250 personas hoy moviliza a 705 voluntarios, muchos de ellos provenientes de Chaco. «Se sumó muchísima gente. Si bien la mayoría pertenece a nuestra comunidad, también llegaron muchos voluntarios de Resistencia, Barranqueras y distintos lugares del Chaco. Siempre nos recibieron muy bien y demostraron tener un enorme corazón solidario», expresó.

La organización mantiene patrullajes permanentes durante las 24 horas mediante un complejo esquema de trabajo dividido en siete redes de voluntarios.

Cada integrante dona dos horas semanales para recorrer el viaducto y garantizar que siempre haya cuatro personas en servicio: dos en la parte superior del puente y dos en la base, permitiendo intervenir de manera segura cuando alguien atraviesa una crisis. «Lo único que pedimos es responsabilidad. Siempre necesitamos cuatro voluntarios porque nunca podemos intervenir solos. Si la situación supera nuestras posibilidades, inmediatamente damos intervención al 911 y trabajan la Policía del Chaco o la de Corrientes, según el sector donde ocurra el hecho», explicó.

Un problema que crece

Para Almirón, el trabajo cotidiano permitió visibilizar una problemática que durante muchos años permaneció invisibilizada. El pastor recordó que en 2018 decidieron abrir su iglesia durante las 24 horas para brindar contención espiritual. Sin embargo, después de la pandemia comenzaron a advertir un cambio preocupante. «Antes la gente nos pedía oración por problemas económicos o familiares. Después de la pandemia empezamos a recibir muchísimos pedidos relacionados con depresión, salud mental y familias atravesadas por suicidios.»

Ese escenario llevó al grupo a salir de las paredes del templo. «Hubo un caso que nos marcó para siempre. Un joven se quitó la vida a apenas cien metros de nuestra iglesia. Sentimos que no podíamos seguir esperando que la gente llegara a nosotros; nosotros teníamos que salir a buscarlos», recordó. Así nació la decisión de patrullar el puente General Belgrano desde el 6 de agosto de 2023.

Las estadísticas que preocupan

Almirón aseguró que los números muestran una realidad alarmante. Según indicó, durante 2025 se registró un incremento cercano al 20 % en los suicidios respecto del año anterior. «Las estadísticas dicen que hoy, en Argentina, una persona se quita la vida cada una hora y cuarenta y cinco minutos. Pero detrás de esos números hay personas, familias destruidas y mucho sufrimiento».

También sostuvo que el Chaco presenta indicadores superiores a Corrientes, cuya tasa se ubica en el doble de casos. «En el Chaco ocurre aproximadamente un suicidio cada dos días y en Corrientes cada cuatro. Además, la mayoría de las personas con las que intervenimos son chaqueñas», destacó.

Más que un vallado

Consultado sobre los proyectos para instalar barreras de protección en el puente, Almirón consideró que cualquier medida física puede ayudar, aunque advirtió que el verdadero desafío pasa por fortalecer las políticas públicas de salud mental. «Un vallado puede colaborar, pero no resuelve el problema de fondo. Lo que necesitamos es que las familias sepan claramente dónde acudir cuando una persona atraviesa una crisis. Hace falta un sistema articulado entre salud, desarrollo social, justicia y las fuerzas de seguridad», dijo.

En ese sentido, reveló que recientemente participaron de una mesa de trabajo junto a representantes del Ministerio de Salud de la Nación, autoridades sanitarias de Corrientes y Chaco, policías y servicios de emergencias para avanzar en protocolos de actuación y derivación.

El llamado a pedir ayuda: «Está bien no estar bien»

 Más allá de las estadísticas y de las más de 300 vidas rescatadas, el pastor Gustavo Almirón considera que el mayor desafío sigue siendo derribar el estigma que existe alrededor de la salud mental y lograr que quienes atraviesan momentos de profunda angustia se animen a pedir ayuda. El co-fundador de Los Ángeles del Puente dejó un mensaje dirigido a toda la sociedad, pero especialmente a quienes sienten que ya no encuentran una salida. «Está bien no estar bien. No tenemos que esconder nuestros sentimientos. A los hombres nos enseñaron que llorar era una señal de debilidad, cuando en realidad mostrarnos vulnerables es parte de nuestra condición humana», expresó.

Almirón recordó que las estadísticas muestran que alrededor del 80% de los suicidios corresponden a hombres, una realidad que, según entiende, también está relacionada con los mandatos culturales. «Fuimos educados para callarnos, para resolver solos nuestros problemas, para no demostrar dolor. Pero eso muchas veces termina encerrándonos en un lugar del que parece imposible salir», reflexionó.

El pastor aseguró que, en la mayoría de los casos, quienes llegan al puente con la intención de quitarse la vida necesitan, antes que nada, ser escuchados. «A veces las personas solamente necesitan tiempo, alguien que las mire a los ojos, que las escuche sin juzgarlas y les haga sentir que todavía hay esperanza. Después podrá venir un tratamiento profesional, psicológico o psiquiátrico, pero el primer paso muchas veces es sentirse acompañado», sostuvo.

Durante la entrevista también destacó el ejemplo que, a su criterio, dejaron figuras del deporte al hablar abiertamente de sus emociones y de la importancia de cuidar la salud mental. «Ver a grandes deportistas reconocer que también sufren, que lloran, que necesitan ayuda, transmite un mensaje muy poderoso. Nadie está obligado a ser fuerte todo el tiempo.»

Almirón insistió en que la sociedad debe dejar de minimizar las señales de alerta y comprender que los problemas emocionales requieren la misma atención que cualquier enfermedad física. «Cuando una persona se fractura una pierna nadie le pregunta si quiere ir al hospital; simplemente la llevan porque saben que necesita atención. Con la salud mental debería pasar exactamente lo mismo. Hay personas que están quebradas por dentro y necesitan que alguien las acompañe antes de que sea demasiado tarde.»

Finalmente, dejó una reflexión que resume el espíritu del trabajo que realizan desde hace casi tres años sobre el puente General Belgrano. «Siempre hay una puerta más para golpear. Siempre hay alguien dispuesto a escuchar. La muerte es irreversible, pero mientras haya vida siempre habrá esperanza. Ese es el mensaje que queremos llevar todos los días: nadie tiene que enfrentar su dolor en soledad», cerró.

  ¿Quiénes son?

Gustavo Almirón (Pastor y Contador) y Rocío Telechea (Pastora y Bioquímica) son esposos y fundadores de Casa de Dios, Los Ángeles del Puente, la Fundación Hechos y la Academia de Talleres en Corrientes. Su labor integra fe, acción social y formación en más de 34 áreas de servicio, alcanzando familias, jóvenes y comunidades enteras. Creen en una vida de metas y desafíos en lo personal, familiar, económico y ministerial, uniendo lo espiritual con la acción para dar verdadero propósito a la vida.

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