¿Qué son los acuerdos de Minsk y cuánto ayudarían a una salida de la crisis en Ucrania?

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Soldados ucranianos

Por Tim Lister – CNN

Soldados ucranianos pasan frente al edificio destruido de Marinka, el 1 de febrero (Timothy Fadek/Redux para CNN)

Mientras los líderes mundiales se esfuerzan por encontrar una solución diplomática ante las tensiones entre Rusia y Ucrania, la conversación se ha centrado en los acuerdos de Minsk de 2015 como una posible salida a la crisis.

El acuerdo, el segundo de su tipo (y el que importa), se forjó en la capital de Belarús en un intento por poner fin a lo que entonces era un sangriento conflicto de 10 meses en el este de Ucrania.

Pero Minsk II nunca se ha implementado por completo: sus problemas clave siguen sin resolverse.

 

 

¿Qué países fueron clave en los acuerdos de Minsk?

 

Una reunión inusual entre los líderes de Rusia, Ucrania, Alemania y Francia en febrero de 2015 buscó llevar paz a las áreas de Ucrania que el año anterior fueron tomadas por separatistas prorrusos. Esas áreas, en la región ucraniana de Donbas, se empezaron a conocer como la República Popular de Lugansk (LPR) y la República Popular de Donetsk (DPR). El Gobierno de Ucrania en Kyiv afirmó que las dos regiones estaban ocupadas por Rusia.

Las conversaciones también apuntaron a trabajar hacia un acuerdo político para la región.

El resultado, Minsk II, lo firmaron representantes de Rusia, Ucrania, líderes separatistas y la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE). Posteriormente, fue respaldado por una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU.

 

¿Cuáles eran las condiciones del acuerdo?

Un vehículo militar quemado frente a un edificio destruido en Uglegorsk, Ucrania, en febrero de 2015. (Foto: CNN)

 

 

Un alto el fuego. En febrero de 2015, todavía había intensos combates en algunas áreas entre las fuerzas de Ucrania y los rebeldes apoyados por Rusia. Los ucranianos sufrieron grandes pérdidas.

También, la retirada de armamento pesado de la primera línea.

Además, que la OSCE, una organización de seguridad de 57 miembros que también incluye a EE.UU. y Canadá, controle las líneas del frente.

Así como un diálogo sobre las elecciones locales en las zonas ocupadas por los rebeldes prorrusos.

El restablecimiento de los vínculos económicos y sociales plenos entre las dos partes, de modo que, por ejemplo, se puedan pagar las pensiones.

Que se restablezca el control del Gobierno de Ucrania sobre la frontera con Rusia.

La retirada de todas las fuerzas extranjeras y mercenarios.

Reforma constitucional que otorgaría cierta autonomía a las regiones del área oriental de Donbas en Ucrania que ya no están bajo el control del gobierno central.

 

¿Qué pasó después de la firma de los acuerdos de Minsk II?

 

Lo peor de los combates cesó y los monitores de la OSCE se instalaron. Hasta el día de hoy, la OSCE patrulla el frente e informa sobre violaciones del alto el fuego a lo largo de la frontera. Sin embargo, hay muchos menos combates y menos víctimas que en 2014-2015. Desde esa perspectiva, el acuerdo se cumplió, al menos en parte.

Aun así, hay 1,5 millones de desplazados internos en Ucrania y casi 14.000 personas han muerto en el conflicto.

 

Pero hay un truco

Los ucranianos que vienen del territorio controlado por los separatistas se detienen en el puesto de control de Novotroitskoye (Timothy Fadek/Redux para CNN)

 

 

Los acuerdos de Minsk se idearon de manera muy apresurada. Rusia fue signataria pero no se reconoció su papel en el conflicto. De hecho, la palabra «Rusia» no aparece en ninguna parte del texto. Desde entonces, eso le permite al Kremlin decir que es simplemente un observador y que se debe llegar a un acuerdo entre el Gobierno de Ucrania y los rebeldes en el este del país. A pesar de la evidencia de que Rusia apoya a los separatistas. Mientras tanto, Kyiv se niega a hablar directamente con los rebeldes.

Además, el lenguaje del acuerdo es impreciso: Rusia y Ucrania interpretan su hoja de ruta política en el sentido de cosas muy diferentes.

Ucrania quiere primero recuperar el control de su frontera internacional antes de que se celebren elecciones locales en áreas controladas por los rebeldes. También quiere que las fuerzas rusas (punto 7 del acuerdo) se vayan. Rusia, por supuesto, dice que no tiene fuerzas en las áreas controladas por los rebeldes.

Moscú quiere elecciones mientras la región aún está bajo el control de los separatistas, y antes de que las autoridades de Ucrania recuperen el control de la frontera.

Los esfuerzos de los diplomáticos de Occidente por buscar soluciones a estas diferencias no han tenido éxito.

 

¿Qué otros problemas hay?

Militares ucranianos del batallón de voluntarios de Donbas participan en operaciones de limpieza en el distrito de Lysychansk de la región de Lugansk en enero de 2015. (Foto: CNN)

 

 

Nunca se ha definido el estatuto de las zonas del Donbas, controladas por los rebeldes (punto 8 de las condiciones).

Kyiv considera que la región debería tener el mismo tipo de autonomía que tienen otras regiones de Ucrania, dentro de una estructura federal.

Moscú apunta el lenguaje en los acuerdos de Minsk que se refiere a la «situación especial de ciertas áreas de las regiones de Donetsk y Luhansk». En ese sentido, interpreta que el acuerdo permite que estas regiones tengan sus propias fuerzas policiales y sistema judicial, entre otras ventajas.

Pero cualquier Gobierno ucraniano que acceda a otorgarle un estatus especial a Donbas podría no sobrevivir a una reacción negativa del público. En 2015, el entonces presidente de Ucrania Petro Poroshenko presentó enmiendas constitucionales sobre descentralización a las que se opusieron enérgicamente los grupos nacionalistas ucranianos. Los disturbios en Kyiv dejaron tres agentes de policía muertos.

 

¿Por qué Vladimir Putin considera que los acuerdos de Minsk son tan importantes?

(Foto: CNN)

 

 

Si se interpreta a favor de Moscú, los acuerdos de Minsk son potencialmente una forma en que Rusia puede retener su influencia en Ucrania para y a través de los grupos prorrusos en el Donbas.

Esto le daría a Rusia la capacidad de controlar el territorio, sin anexarlo, como hicieron con Crimea en 2014, y una voz en los asuntos nacionales de Ucrania.

Para complicar aún más las cosas, Rusia ha emitido pasaportes a cientos de miles de residentes de Donbas.

Eso también podría darle a Rusia un papel en el Parlamento de Ucrania a través de sus apoderados, y la oportunidad de descarrilar cualquier esfuerzo lejano de Ucrania por unirse a la OTAN o la Unión Europea. Justamente, demanda clave que Rusia dice que debe cumplirse para calmar las tensiones actuales. Dependiendo de cómo se organicen las elecciones, es posible que las personas con ciudadanía rusa y amnistiadas por matar ucranianos terminen en el parlamento de Ucrania.

Eso desestabilizaría aún más a Ucrania.

 

¿Qué dicen los líderes mundiales?

 

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, ve los acuerdos de Minsk como la vía de salida más prometedora para evitar el conflicto. Este martes dijo que «la determinación compartida [de implementar los acuerdos de Minsk] es la única forma que nos permite construir la paz y construir una solución política viable». También añadió que durante sus reuniones pudo «obtener un compromiso muy claro y explícito de los presidentes Putin y [Volodymyr] Zelensky para comprometerse con la base estricta de los acuerdos de Minsk», pero no dio más detalles.

El secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken, dijo este lunes que su país y Ucrania están «unidos» en apoyar los acuerdos de Minsk como el camino  para resolver el conflicto. Pero también insinuó que el acuerdo por sí solo no es una solución definitiva, destacando los desafíos que presenta el acuerdo.

«Minsk no explica algunos problemas de secuencia cuando se trata de los pasos que las partes deben tomar», dijo Blinken. Y agregó: «Ucrania se ha estado acercando a esto de buena fe. Hasta la fecha, no hemos visto a Rusia hacer lo mismo».

Duncan Allan, miembro asociado del Programa Rusia y Eurasia en el grupo de expertos Chatham House de Londres, escribió que, en última instancia, el argumento sobre Minsk es este: «¿Es Ucrania soberana, como insisten los ucranianos, o debería limitarse su soberanía, como exige Rusia?»

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