Las farmacias locales luchan por subsistir en un mercado cada vez más complicado
En las farmacias tradicionales la atención personalizada es una constante. Las relaciones con los vecinos del barrio se dan por años.
El modelo de consumo de medicamentos ha cambiado radicalmente con la irrupción de jugadores de alcance nacional. Achique de estructuras y costos, claves para resistir.
Los cambios que se han dado en la economía mundial desde los inicios del siglo XXI han provocado consecuencias en muchos casos irreversibles.
La concentración que se experimenta en algunos sectores a costa del cierre de incontables pymes es un fenómeno que no por silencioso deja de ser elocuente.
El rubro de las farmacias es uno de los que se han visto sacudidos por esta oleada, más en las ciudades del interior del país, como sucede en nuestra provincia en Resistencia desde hace décadas y en los últimos años en Presidencia Roque Sáenz Peña, Charata y otras localidades.

La expansión de cadenas de alcance nacional ha llevado al cierre de muchos establecimientos tradicionales que eran parte de la historia de cada ciudad.
EN PRIMERA PERSONA
Elián Jovanovich es el propietario de la farmacia La Leonor, ubicada en avenida Alvear 2153. Como profesional farmacéutico, este emprendedor conoce de primera mano los vaivenes que ha tenido la actividad en los últimos tiempos.

«La farmacia se inauguró en 1997. Su ubicación obedeció a la necesidad de muchos barrios de esta parte de la ciudad y de Fontana de contar con un servicio imprescindible que estuviera al alcance por cercanía y atención. Llegamos a tener dos locales (el otro estaba por avenida Hernandarias) y un plantel de diez empleados, todos registrados como debe ser. Desde la irrupción de estas grandes cadenas la constante ha sido el achique. Si uno compara cómo cambió el paisaje urbano del microcentro de Resistencia en las últimas décadas, antes se veía una farmacia local en muchas esquinas. Paulatinamente han ido cerrando sus puertas en la medida en que, ante la reducción de las ventas, ya no pudieron sostener los costos, y hoy entre las avenidas Italia, Paraguay, Wilde y Rodríguez Peña todas son locales de estas cadenas. En el macrocentro algunas de las tradicionales resisten, y ahora la expansión de estas firmas se ve en las barriadas más alejadas pero con mucha densidad de población. El caso reciente del cierre de la farmacia La Merced, que estuvo más de 20 años por avenida Castelli, es el ejemplo más claro de cómo evoluciona esta tendencia. Las cadenas abrieron locales grandes en los alrededores y eso hizo que no pudiera competir. Queda gente en la calle, se pierde toda una red comunitaria que se fue formando con los vecinos día tras día y siempre en la solución de lo más angustiante que pueden sufrir una persona y una familia que es algún inconveniente en la salud. Es como luchar contra gigantes. La diferencia de volúmenes y de capacidad económica es sideral. Y el problema central es que estas cadenas tienen prácticas de dumping, cuyo objetivo es arrasar con la competencia local para luego ejercer un monopolio», indicó.
Diario Norte





