Cápsula soviética impactará con la Tierra 53 años después de su lanzamiento

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capsula sovietica
La historia regresa

El Kosmos 482, de fracasada misión a Venus, entrará entre el 8 y el 11 de mayo en la atmósfera terrestre.

   Lanzado en 1972 como parte de una misión fallida hacia Venus, este artefacto de casi media tonelada podría sobrevivir al intenso calor y la fricción de la reentrada, llegando al suelo a una velocidad superior a los 250 km/h, según cálculos de expertos.

Nacido en la carrera espacial

Durante la Guerra Fría, la Unión Soviética apostó por explorar Venus, un planeta envuelto en misterio. Aunque EEUU centraba su atención en la Luna, Moscú desarrolló misiones robóticas para desentrañar los secretos del «infierno celeste». Sin embargo, las condiciones extremas de Venus—presiones 90 veces mayores a la terrestre y temperaturas superiores a los 475 °C—destruyeron las primeras naves enviadas desde 1961.

El primer éxito parcial llegó con la Venera 7 en 1970, que tras un aterrizaje violento logró transmitir datos durante 23 minutos antes de ser consumida por el calor. Cinco años después, en 1972, la URSS lanzó dos misiones gemelas diseñadas para resistir hasta 100 atmósferas y 500 °C. Mientras la Venera 8 cumplió su objetivo, su gemela sufrió un fallo en el motor que la dejó atrapada en órbita terrestre. Renombrada como Kosmos 482, la nave fue abandonada en silencio, aunque su cápsula de descenso se separó meses después, quedando en órbita hasta hoy.

Un diseño que desafía el tiempo

Fabricada con acero y titanio para soportar las condiciones venusianas, la cápsula del Kosmos 482 está preparada para resistir la reentrada en la atmósfera terrestre, mucho menos hostil. Aunque su paracaídas, diseñado para frenar en la densa atmósfera de Venus, probablemente no funcione tras 53 años en el espacio, su forma esférica y estructura robusta aumentan sus posibilidades de sobrevivir al descenso. Imágenes telescópicas sugieren que podría tener una forma alargada, lo que indica un posible despliegue parcial del sistema de frenado, aunque sin garantías.

¿Dónde caerá? Misterio hasta el último momento

La órbita del Kosmos 482, inclinada 52º respecto al ecuador, permite que su impacto ocurra entre los paralelos 52ºN y 52ºS. Esto abarca regiones de Europa, Asia, África, Australia y gran parte de América, aunque la probabilidad de que caiga en tierra firme es baja, ya que el 70% del planeta está cubierto por océanos. En caso de caer en zona habitada, el riesgo para la población sería mínimo, como ocurrió con restos de la estación Skylab (1979) o la Salyut 7 (1991), cuyos desechos se dispersaron sin causar víctimas.

Si el reencuentro tiene lugar sobre el Pacífico, podría dirigirse al llamado «Punto Nemo», una zona remota utilizada para el descarte controlado de satélites. Sin embargo, al tratarse de un objeto incontrolable, su trayectoria dependerá de factores como la densidad atmosférica y la radiación solar. Quienes estén en su trayectoria podrían presenciar un espectáculo: una bola de fuego con una estela luminosa de varios kilómetros, similar a un meteoro artificial.

Un legado del siglo XX

El Kosmos 482 es un recordatorio de las ambiciones espaciales de la Guerra Fría y la fragilidad de la exploración interplanetaria. Su reaparición no solo fascina a astrónomos y entusiastas, sino que también plantea preguntas sobre la gestión de desechos orbitales en una era donde miles de objetos viejos amenazan con regresar a la Tierra. Mientras tanto, el mundo aguarda su caída, una reliquia del pasado que, irónicamente, aún tiene historia que contar.

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