Javier Milei en la Apertura de sesiones ordinarias

Acusó a la oposición de «golpista» y celebró el rescate de la economía argentina por parte del gobierno de EEUU antes de las últimas elecciones.
El presidente Javier Milei encabezó la apertura de sesiones ordinarias del Congreso con un discurso atravesado por fuertes críticas a la oposición, la reivindicación de su programa económico y una defensa enfática de lo que definió como «la moral como política de Estado». En un clima de alta tensión política, volvió a cargar contra el peronismo y calificó a sus adversarios de «golpistas», al tiempo que aseguró que su gobierno logró «rescatar» la economía argentina.
Milei arribó al Congreso acompañado por su hermana y secretaria general de la Presidencia, y fue recibido por la vicepresidenta Victoria Villarruel y el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem. En la antesala del discurso, el jefe de Gabinete difundió una imagen junto a los principales integrantes del gabinete, entre ellos los ministros de Economía, Seguridad, Capital Humano y Desregulación.
Al iniciar su intervención, el Presidente afirmó que su administración cumplió «con todas las promesas de campaña» y convocó a «hacer memoria» sobre la situación heredada. Describió el escenario previo como una «crisis terminal», con desequilibrios monetarios, un Banco Central quebrado y niveles sociales que comparó con los peores momentos de la historia reciente. Sostuvo que el país estaba «al borde de la destrucción» y que la continuidad institucional estaba en riesgo.
Desde los primeros minutos, el tono fue confrontativo. Dirigiéndose a los legisladores opositores, lanzó ironías y acusaciones de corrupción. «Sería divertido debatir con ustedes si supieran algo», expresó en uno de los pasajes más duros. También los acusó de haber «gastado el PBI para intentar ganar una elección» y de intentar desestabilizar su gestión.
Entre los logros que enumeró, destacó el acuerdo comercial alcanzado con Estados Unidos y celebró el respaldo internacional a su programa económico. En ese marco, recordó el rechazo al ALCA en 2005 y cuestionó a la dirigencia que, según él, llevó al país hacia modelos como los de Cuba o Venezuela.
Uno de los ejes centrales del discurso fue la idea de «la moral como política de Estado». Milei sostuvo que su gobierno estableció un nuevo orden de prioridades basado en principios éticos y en la eliminación de privilegios. En ese contexto, volvió a afirmar que «la justicia social es un robo», frase que generó fuertes reacciones en el recinto. Además, defendió la baja de la edad de imputabilidad bajo el lema «el que las hace las paga».
El Presidente reivindicó la reforma laboral aprobada y aseguró que busca revertir décadas de informalidad. «Los campeones de los derechos dejaron al 50% de los trabajadores en negro», señaló, atribuyendo a los gobiernos anteriores la precarización del empleo. También sostuvo que la economía atraviesa «la mayor transformación de la historia» y que el proceso de estabilización se realizó sin expropiaciones y con reglas de libre mercado.
En materia de seguridad, afirmó que se redujeron los piquetes a cero y que se está «poniendo orden en la frontera». Elogió especialmente a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, a quien destacó por su gestión y abrazó durante el acto. Según Milei, las políticas implementadas permitieron recuperar la autoridad del Estado.
Otro de los puntos centrales fue la desregulación económica. El mandatario aseguró que su administración llevó adelante más de 14.500 desregulaciones y avanzó con las primeras privatizaciones previstas en la ley base. En ese sentido, resaltó la tarea del ministro Federico Sturzenegger en el área de Desregulación y Transformación del Estado. «Detrás de cada regulación hay un privilegio o un curro», afirmó.
También celebró la eliminación de restricciones a las importaciones, la reducción de aranceles y la liberalización de mercados como el de alquileres y el aeroportuario. Destacó, además, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), al que atribuyó proyectos aprobados por miles de millones de dólares y decenas de miles de puestos de trabajo proyectados en distintas provincias.
En el área social, defendió la gestión del Ministerio de Capital Humano y aseguró que se eliminaron intermediaciones en la asistencia para evitar discrecionalidad y corrupción. Informó fuertes incrementos en la Asignación Universal por Hijo y en otros programas alimentarios y de primera infancia, financiados —según explicó— mediante la reasignación de partidas.
Hacia el final, Milei redobló sus críticas a la oposición y denunció una «aventura golpista» que, a su juicio, intentó desestabilizar al gobierno antes de las elecciones. Mencionó expresamente al gobernador Ricardo Quintela por declaraciones en las que cuestionó la continuidad presidencial y reclamó que la Justicia avance ante eventuales actos de sedición. También apuntó contra referentes de la izquierda, a quienes acusó de buscar la caída de su administración.
El discurso cerró con un mensaje de reafirmación del rumbo adoptado. Milei sostuvo que los resultados obtenidos convierten a su plan en «la política de desarrollo más eficaz del siglo» y aseguró que su objetivo es consolidarlo como una política de Estado que transforme a la Argentina en el país «más atractivo de la región».







