El despegue textil de la mano de inversiones en el Chaco para abastecer un creciente consumo interno
Según datos de la Fundación Pro Tejer, esta industria insignia en el país aumentó su actividad un 20% por encima de los niveles prepandemia y superó los valores de 2019. El caso de Santana Textiles en el Chaco y su inversión proyectada para ampliar la capacidad productiva incorporando tecnología. La palabra de Marcelo Sánchez Castelán.
En los primeros días de enero de 2021, en Hamburgo (Alemania), se embarcarán con destino a Argentina dos máquinas Open End de última generación adquiridas por Santana Textiles, compañía radicada en el parque industrial de Puerto Tirol, que anunció este año una inversión de U$S 12 millones para ampliar su capacidad de producción de denim y de hilados en el Chaco.
En tiempos donde la pandemia de Covid-19 sigue condicionando el comercio exterior, y donde las condiciones de la economía argentina pueden demorar más de la cuenta las importaciones de equipos y máquinas, la empresa de origen brasileño radicada en la provincia apostó por incorporar tecnología, lo que redundará en más producción destinada al mercado interno y en la generación de nuevos empleos.
El director general de Santana Textiles en el Chaco, Marcelo Sánchez Castelán explicó en diálogo con Agencia Foco los detalles más relevantes de la inversión y las previsiones de incremento de la producción, ya que pasará de los actuales 12 millones de metros anuales a 19 millones de metros en 2021, incorporando a más de 100 operarios. “Es una apuesta interesante al mercado nacional”, subrayó.
Así, reveló que luego de un par de meses de gestiones, la semana pasada la compañía completó el pago de las primeras máquinas Open End que importará como parte de la inversión, procedentes de Suiza y Alemania.
“Son máquinas de última generación para hacer hilos. Son muy buenas y menos robotizadas que las que tenemos ahora, pero llevan más mano de obra y tienen mejor productividad”, describió, dando cuenta de la elección de esos equipos considerando que en la provincia el sistema energético presenta algunas contingencias y las máquinas más robotizadas demandarían más tiempo para retomar la producción tras cada corte.
Estarían embarcando en Hamburgo el 10 de enero y llegando acá a fines de ese mes”, precisó el directivo de Santana Textiles, estimando así que en marzo los equipos podrían estar en producción.
Al respecto, explicó que una vez confirmada y concretada esa operación, la compañía pudo iniciar otras gestiones para inversiones complementarias que implican sumar una nueva máquina de índigo, una urdidora y más telares, además de iniciar la obra de infraestructura para ampliar el espacio con más depósitos especiales y otras dependencias.
Si bien se espera la llegada de las máquinas a principios de 2021, y el inicio de producción en ese primer trimestre, Sánchez Castelán estimó que todo el proceso de inversión con las demás etapas demandará todo el transcurso de ese año.
Empleo y producción
En las últimas tres semanas, Santana Textiles incorporó 61 nuevos empleos, con lo que cuenta actualmente con un staff de 441 trabajadores. “La idea es terminar el 2021, cuando comiencen a producir las máquinas, con 500 empleos en total”, indicó.
“Vamos a ir ganando mercado paso a paso”, sostuvo el director de la textil, dando cuenta así de la proyección de llegar a producir, con la ampliación en la planta, 19 millones de metros de denim/año. En la actualidad, Santana abastece al 30% del consumo argentino colocando 12 millones de metros de denim, lo que equivale a unos 13 millones de pantalones de jeans por año.
El directivo destacó que una de las máquinas importadas, que tiene una longitud de 100 metros, tiñe el índigo (los hilos de las telas que luego se transforman en jeans) y tiene capacidad para duplicar la producción, pasando eventualmente de los proyectados 19 millones de metros/año a 24 millones de metros. “Pero no lo vamos a implementar en el corto plazo, porque ese volumen implicaría tener el 60% del mercado argentino y sería casi un monopolio, perjudicando a otras empresas nacionales”, marcó.
En hilados, en los últimos dos años, la textil produjo 2800 toneladas/año, un volumen bajo dado el contexto de consumo interno deprimido en los cuatro años anteriores; y proyecta pasar a producir 5000 TN/año.
“Nos especializamos en vender hilos finos, que tienen mejor rentabilidad”, puntualizó Sánchez Castelán, al dar cuenta de esa diferenciación del resto de las grandes hilanderías del país. Se trata de hilos que se utilizan en la confección de sábanas, toallas y telas especiales. “Es un nicho donde mejor nos asienta nuestra tecnología, que es alta, y nuestra rentabilidad esperada con un producto de alta calidad”, concluyó.
El contexto de crecimiento de la actividad
Mientras en el Chaco el gobierno impulsa y potencia la cadena textil algodonera, con incentivos para una mayor superficie de siembra y más inversiones en la industria, el presidente de la Fundación Pro Tejer, Yeal Kim confirmó que, en agosto último, el sector logró un crecimiento de la actividad de un 20% por encima de los niveles prepandemia, y destacó que durante 2020 las industrias invirtieron y generaron empleo en cifras superiores a las de 2019.
«En el sector hoy estamos trabajando bastante bien después de la pandemia», indicó Yeal Kim en declaraciones a Télam, al tiempo que recordó que «en marzo cerramos todas las fábricas y los comercios y cayó muchísimo la actividad», a raíz de las restricciones de la primera etapa del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO).
Sin embargo, señaló que cuando se flexibilizó el ASPO «desde mayo, empezó a repuntar la actividad», y afirmó que «ya en junio o julio se recuperó el 100% de lo que se había perdido en la cuarentena».
«Y desde agosto superamos el nivel de actividad en un 20%. En comparación con el año pasado, estamos trabajando a full», subrayó el titular de Pro Tejer.
Indicadores y razones de la mejora
De acuerdo a un informe sobre coyuntura textil, elaborado por la entidad, «el consumo de energía del sector evidencia que la producción creció en septiembre último, y se estima que para el último trimestre del año también se registren importantes incrementos».
Kim dijo que «hay varios motivos para explicar este crecimiento», y señaló que «uno de ellos es que muchos argentinos viajaban al exterior y traían prácticamente USD 3.000 millones en ropa», pero indicó que «por la pandemia nadie puedo viajar en estos meses».
También precisó que «la Argentina en el rubro textil se abastecía en un 50% desde el exterior», y puntualizó que «cuando comenzó la pandemia muchos importadores dejaron de hacerlo». En ese sentido remarcó que «las importaciones bajaron abruptamente más de 50% interanual».
Apoyo a la producción nacional
Asimismo, puso de relieve que «este gobierno apoyó mucho la producción nacional desde el inicio», y señaló que la merma en las importaciones también obedece a la decisión de la administración de Alberto Fernández de que «no hay dólares suficientes para malgastar en el exterior».
El dirigente gremial empresario también destacó que «si bien las inversiones no llegarán a ser como las calculadas a principios de año, por el parate que hubo de marzo a junio, serán mayores a las de 2019».
Al respecto, el informe de Pro Tejer precisó que la proyección de desembolsos «para el año se ubica en torno a los USD 100 millones», lo cual representa un 56,25% más «si se lo compara el año anterior para el cual el monto invertido cerró en USD 64 millones».
En tanto que para el 2021 «se proyectan inversiones relevantes por parte el sector textil que totalizarían unos USD 250 millones», y se estima que «estas superarán las realizadas en el 2011, el año con mayor nivel de inversión de la década».
En cuanto al empleo, Kim afirmó que «hubo fábricas que tuvieron casos de Covid-19 y gente de alto riesgo licenciada», pero subrayó que «también frente a la demanda, hubo que emplear más cantidad de personas».
El reporte precisó que «el empleo de la cadena textil creció en promedio un 15% en relación con 2019».
El sector textil, desde el rubro algodonero hasta el comercial, pasando por el hilandero, la tejeduría y la confección, emplea un millón de personas y está compuesto por 30.000 empresas.







