Unos 25 a 30 bebés nacen con alguna fisura en la boca cada año en el Chaco

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Una especialista en cirugías de fisura labio alvéolopalatina (FLAP) describe a NORTE los beneficios de intervenir a tiempo.

La cirujana plástica Pamela Díaz explicó a NORTE TV qué es FLAP, una condición que comúnmente se conoce como labio leporino. La sigla hace referencia a las distintas estructuras involucradas con faltante de tejido desde el nacimiento: F por fisura, que implica la falta de tejido; L por labio, A por alvéolo y P por paladar.

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«En la especialidad vi que hay mucho en lo que se puede ayudar», afirmó Pamela Díaz.

Díaz señaló que las intervenciones quirúrgicas se realizan en edades muy tempranas y que en general no hay registro de cómo estaba antes. En el Chaco, en el hospital público y en el sector privado, la especialista sostiene que se registran aproximadamente unos 25 a 30 nuevos casos por año.

El diagnóstico puede realizarse antes del nacimiento mediante una ecografía. Esta posibilidad, sostuvo, permite preparar a la familia y dar información sobre los pasos a seguir. «Eso nos ayuda un montón porque cuando nace la mamá ya está preparada», explicó.

Una de las primeras intervenciones consiste en el trabajo conjunto con un odontopediatra, quien puede colocar una ortopedia, una pequeña placa que ayuda al bebé a alimentarse y, al mismo tiempo, permite modelar la anatomía de la boca para favorecer las condiciones antes de una intervención quirúrgica.

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Salta una generación o más

Respecto de las causas de la condición, la cirujana Días indicó que la mayoría de las veces los antecedentes hereditarios son lo que más se observa. «Si alguien en la familia lo tiene o tuvo, entonces hay más posibilidades», sostuvo.

De hecho suelen registrarse casos en distintas generaciones de una misma familia. «A veces está la abuela, la madre, la hija; se saltea una generación o varias. A veces es una condición que la tiene un tío y después el sobrino, el hijo», detalló.

En cuanto al uso de una placa de adaptación previa a una cirugía, la especialista reconoció que, en algunos casos, la adaptación a la placa puede resultar difícil tanto para los bebés como para sus padres, pero remarcó que su utilización es fundamental. «Es sumamente importante para nuestro trabajo porque nos hace llegar en mucha mejor condición quirúrgica», afirmó.

En el proceso la importancia de la lactancia exclusiva (de ser posible) suman beneficios ya que la leche materna aporta hormonas que pueden contribuir a modificar favorablemente algunos aspectos de la anatomía de la boca del bebé.

Diario Norte

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