Barranqueras: vecinos denuncian una ola de robos y reclaman mayor presencia policial

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robo en barranqueras

La inseguridad se convirtió en una de las principales preocupaciones de los vecinos de Barranqueras. En la intersección de las calles 2 de Febrero y Asunción, aseguran que la situación llegó a un punto crítico y que vivir en el barrio se ha transformado en una verdadera pesadilla.

Según denuncian los habitantes de la zona, los hechos delictivos se repiten con una frecuencia alarmante. El robo de medidores de agua, cables eléctricos e incluso los intentos de ingreso y robos en viviendas forman parte de una realidad cotidiana que mantiene a las familias en estado permanente de alerta.

Los vecinos afirman que, ante cada episodio, realizan llamados al servicio de emergencias 911 con la esperanza de obtener una respuesta inmediata. Sin embargo, sostienen que los móviles policiales suelen arribar cuando los delincuentes ya escaparon con los elementos sustraídos, dejando una profunda sensación de desprotección e impotencia.

A esta situación se suma otro motivo de preocupación: aseguran que, al llegar al lugar, el personal policial solicita que los damnificados salgan de sus viviendas para brindar información, una circunstancia que, según expresan, los expone a posibles represalias por parte de quienes cometen los delitos.

«Vivimos con miedo. Ya no sabemos qué hacer ni a quién recurrir», manifiestan los vecinos, quienes aseguran haber realizado numerosos reclamos sin obtener soluciones efectivas.

Frente a este escenario, exigen a las autoridades provinciales y municipales que adopten medidas urgentes para frenar la creciente inseguridad. Reclaman patrullajes preventivos permanentes, mayor presencia policial en el barrio y respuestas concretas antes de que la situación derive en consecuencias aún más graves.

Los habitantes de la zona advierten que no piden privilegios, sino el derecho básico a vivir con tranquilidad y poder salir de sus casas sin temor. Mientras esperan respuestas, aseguran que cada noche se convierte en una nueva incertidumbre y que el miedo pasó a formar parte de la rutina diaria.

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