Adolescente murió tras 48 horas de sufrimiento en hospitales: indemnizarán a la familia por mala praxis

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Milagros Galarza y su familia en una de las últimas fotografías que se sacaron durante su visita a Corrientes.

Milagros Galarza y su familia en una de las últimas fotografías que se sacaron durante su visita a Corrientes.

El Juzgado con Competencia Administrativa N°2 hizo lugar a la demanda por daños y perjuicios iniciada por los padres de Milagros Galarza, una joven de 16 años que murió por una peritonitis tras un diagnóstico, derivación y tratamiento inadecuados. La profesional y el Estado de la Provincia deberán indemnizarlos por daño material, psicológico y moral.

El 3 de febrero de 2021 una adolescente falleció en un hospital de la Capital, luego de ser derivada de urgencia del Hospital de Saladas con un cuadro de descompensación general. El derrotero de la joven se había iniciado en la madrugada del 1 de febrero, cuando consultaron a la guardia del Hospital de Santa Rosa por vómitos y dolor abdominal, cuadro que no sólo que no remitió con los medicamentos sino que se intensificó. El diagnóstico presuntivo (al que se arribó en el hospital en el que primero se la atendió y que la derivó) era de apendicitis y fue trasladada a Saladas porque éste cuenta con un centro de internación e intervención quirúrgica, pero pasaron casi 24 horas sin que  desde el Hospital de Saladas se la derivara o interviniera quirúrgicamente

El análisis de la causa se centró en la existencia o no de una prestación irregular del servicio de salud por parte del Estado Provincial y/o una práctica inadecuada («mala praxis médica») por parte de la profesional de la salud que atendió a la paciente en Saladas.

El juicio se tramitó por audiencias y se produjeron diversas pruebas (informes, testimoniales, pedidos de historias clínicas y expedientes, pericias médica y psicológicas).

En el caso fue central la pericia médica realizada por el Cuerpo Médico Forense. Del informe surgió que al ingreso de la joven al Hospital de Saladas, derivada de Santa Rosa con diagnóstico presuntivo de derivación de abdomen agudo, por probable apendicitis aguda, los antecedentes de dolor abdominal en fosa ilíaca derecha tenían más de 24 horas de evolución. A ello se sumaba  distensión abdominal, vómitos y diarrea, con ruidos hidroaéreos escasos, todo lo cual llevaba ya a establecer un diagnóstico presuntivo de abdomen agudo quirúrgico con gravedad del cuadro de la paciente.

Los médicos forenses indicaron que de esa situación se podrían esperar dos conductas: o la derivación inmediata a otro centro quirúrgico para correcta valoración e intervención de la paciente; o en caso de no contar con centro de derivación, establecer plan quirúrgico para su intervención en el Hospital María Auxiliadora de Saladas, conformando equipo quirúrgico, y teniendo en cuenta que la médica demandada es especialista en cirugía general.

En la pericia se determinó que no existió en la historia clínica constancia de que, ante la falta de ecógrafo, se hubiera ordenado y realizado otros estudios -como una radiografía directa de abdomen y/o tórax- que pudieran aportar alguna información alternativa, o maniobras semiológicas de abdomen para realizar el diagnóstico. El retraso en la intervención quirúrgica implicó pérdida de chances para resolver la patología que afectaba a la joven, que derivó en una apendicitis aguda gangrenosa y peritonitis generalizada.

 

Culpa e impericia

La doctora María Belén Güemes, a cargo del Juzgado con Competencia Administrativa N°2, consideró que se probó que el diagnóstico, derivación y tratamiento brindado por la médica demandada no fue oportuno ni adecuado para evitar el agravamiento del cuadro de la paciente y su posterior fallecimiento. Es decir, que el actuar fue culposo y la médica cirujana actuó con impericia en el ejercicio de su profesión, lo que compromete su responsabilidad civil o patrimonial (aun cuando ese actuar pueda no comprometer su responsabilidad penal).

 

En cuanto al Estado Provincial, se resolvió que debe responder por haberse acreditado la prestación irregular del servicio de salud, por la impericia de la médica demandada, como funcionaria pública.

En la sentencia procesal administrativa N°45/23 la doctora Güemes hizo lugar a la demanda por indemnización de daños y perjuicios, por lo que tanto la médica, la aseguradora y el Estado Provincial deberán indemnizar a los padres por el daño material, moral y psicológico por el fallecimiento de su hija.

 

Lo que ocurrió contado por la madre de la chica

María Cristina Retamozo y su marido son correntinos que emigraron a Buenos Aires, donde formaron familia y tuvieron a su hija Milagros. A fines de enero de 2021 viajaron los tres hasta Santa Rosa, en Corrientes, para visitar a sus familiares. A los pocos días de su llegada se desató el drama médico que derivó en la inexplicable muerte de su hija de 16 años, que ahora la Justicia determinó fue a causa de la mala praxis de la médica que los atendió en el Hospital de Saladas.

Según contó María Cristina en ese momento, la madrugada del 31 de enero de 2021, Milagros comenzó a tener dolores en el abdomen y vómitos.

«Nos dijeron que los síntomas podrían ser de apendicitis y que nos iba a derivar a Saladas», dijo. Una vez que llegaron al hospital María Auxiliadora de esa localidad, asegura que una médica le dijo: «Tu hija tiene solo una infección urinaria y lo que me aparece acá en los análisis es que los glóbulos blancos están muy bajos». «Yo le pregunté a qué se debe eso y me dijo: ’quiere decir que no hay infección y no es apendicitis. Tiene una infección urinaria. La vamos a medicar para eso»», manifestó la madre de la víctima.

«Mi hija se despertó con más dolores y ahí le preguntamos de nuevo a la doctora qué podría ser. Nos dijo que había que hacerle una ecografía, pero no tenían cómo hacerla. La respuesta de nosotros fue que nos manden a otro lado. La pudimos trasladar a un lugar donde realizarle la ecografía y el ecógrafo nos dijo: ‘acá lo único que encuentro es inflamaciones en las tripas. Muchas inflamaciones’», relató Retamozo.

La situación de la joven no mejoró. Finalmente, el martes 2 de febrero a la mañana, tras la insistencia de la madre y el padre de Milagros, la joven fue trasladada al hospital Vidal, en Corrientes capital, y allí los médicos le dieron las peores noticias: la joven estaba demasiado grave y corría peligro de muerte.

«Cuando llegamos al hospital nos dijeron que tenía que ir directo a terapia. El médico que la atendió nos dijo que estaba muy mal y que se la había reventado el apéndice y había que operarla de urgencias. Conseguimos sangre y todo, pero los médicos nos dijeron que era muy tarde, que por qué no la trasladaron antes», precisó la mamá de Milagros.

«Entró en cirugía el martes a las 4 de la tarde; la cirugía duró casi dos horas y cuando salió, nuestra hija ya estaba con respirador y la derivaron a terapia intensiva. Después pasó a terapia inducida y los médicos nos explicaron que la vida de ella tenía 90% de mortalidad porque los órganos estaban muy deteriorados. Que habían reventado seguramente el lunes y nos volvieron a explicar que tardaron un montón para trasladarla a Corrientes capital», contó la mujer.

Con esa mala noticias, Retamozo y su esposo Galarza esperaban sólo un milagro, pero no sucedió y perdieron a su única hija. «El miércoles 3 de febrero no soportó más, tuvo un paro y lamentablemente falleció», aseguró la madre de Milagros.

«Era nuestra única hija. Tenía 16 años y todas las ganas de vivir. Iba a cursar el quinto año. Le gustaba la medicina. Era una excelente niña, una excelente hija. La verdad es que nosotros queremos justicia», había dicho en su momento Retamozo.

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