Polémica en Europa por aerolíneas obligadas a volar aviones semivacíos

A fines de diciembre el director general de Lufthansa, Carsten Sphr, advirtió en una entrevista a la prensa alemana que la empresa se veía obligada a realizar “18.000 vuelos innecesarios” durante el invierno boreal para mantener sus derechos de despegue y aterrizaje en los aeropuertos, más allá de que generen pérdidas.

De acuerdo con las normativas europeas, las compañías aéreas deben utilizar al menos un 80% de las franjas horarias de despegue y aterrizaje asignadas en los aeropuertos o, de lo contrario, perderán sus derechos a utilizarlas en la temporada siguiente.

Los espacios en los aeropuertos son considerados recursos sumamente valiosos en la industria aérea.

Tras el desplome en la demanda generado por la pandemia, la Comisión Europea decidió suspender esta normativa para luego fijarla en un 50% desde marzo de 2021 y, desde el próximo verano boreal, un 64%.

No obstante, el sector aéreo, aún lejos de los niveles pre-Covid, considera que dicho porcentaje es excesivo, más aun en las últimas semanas donde la demanda se vio afectada por la nueva variante Ómicron, y según el director de Lufthansa es “exactamente lo opuesto” a la política que prosigue la Comisión Europea respecto de la reducción de emisiones.

La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) afirmó que la normativa europea está “fuera de contacto con la realidad”, y su rigidez ignora la evidencia presentada por el sector en un contexto de incertidumbre por el establecimiento o levantamiento de restricciones.

Tanto la IATA como Lufthansa manifestaron que la normativa causa que las aerolíneas se vean obligadas a operar aviones semi o completamente vacíos de pasajeros, presionando las arcas de las empresas y generando un impacto en el medio ambiente.

Por su parte, en una coincidencia poco común, los ambientalistas se colocaron del lado de las aerolíneas. La activista Greta Thunberg compartió la semana pasada un artículo al respecto en su cuenta de Twitter y señaló, sarcásticamente: “Sin duda, la UE se encuentra en un modo de emergencia climática».

No obstante, no todos están de acuerdo con este argumento: la low-cost irlandesa Ryanair criticó ayer a Lufthansa y le pidió a la Comisión Europea que “ignore las falsas afirmaciones de Lufthansa de que debe operar ´vuelos fantasma´ con el único propósito de ´bloquear´ sus franjas horarias y protegerse de la competencia de las aerolíneas de bajo costo´.

“La solución es simple: Lufthansa debería vender sus asientos a menores precios y recompensar a sus consumidores europeos, los cuales, a través de los impuestos, financiaron la asistencia estatal de 12 mil millones de euros que recibió en los últimos dos años de crisis del Covid”, manifestó la empresa en un comunicado

“Lufthansa ama llorar lágrimas de cocodrilo acerca del medioambiente mientras hace todo lo posible para proteger sus espacios asignados”, agrega en el mismo texto el CEO de la low-cost, Michael O´Leary.

Del mismo modo, el sector aeroportuario defiende la normativa, y señaló que “no hay razón alguna” para volar aviones vacíos.

La polémica ahora ascendió al nivel gubernamental: en una carta dirigida a la Comisión Europea, el ministro de Transporte belga, George Gilkinet, pidió un cambio, advirtiendo que mantener «vuelos fantasma» debilita el compromiso del bloque de alcanzar los objetivos de reducción de emisiones, según consignan las agencias ANSA y AFP.

No obstante, la Comisión Europea afirmó “no tener constancia” de la veracidad de los 18.000 vuelos vacíos de Lufthansa.

Para discutir el asunto, el comisario de Asuntos Económicos de la UE, Paolo Gentinlioni, se reunirá mañana con Peter Gerber, responsable de asuntos europeos de Lufthansa.

 

 

Fuente Telam

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